
La inteligencia artificial promete revolucionar la productividad y el empleo, pero también plantea riesgos de desigualdad. Expertos advierten sobre la necesidad de un análisis integral para asegurar una transición justa en el mercado laboral.
La reciente discusión sobre la Estrategia Nacional de IA (ENIA) y el Perte de la Nueva Economía de la Lengua ha puesto de relieve la importancia de abordar los efectos de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Según José Luis Martín, director general de Accenture, la IA generativa podría incrementar la productividad entre un 0,4% y un 1,3% en los próximos años, lo que se traduce en un aumento de 4.000 millones de euros en beneficios corporativos. Sin embargo, esta transformación no está exenta de riesgos.
Martín subraya que, aunque la IA tiene el potencial de mejorar los servicios públicos y generar oportunidades de empleo cualificado, también puede intensificar las desigualdades si no se anticipan sus efectos de manera integral. La clave para una transición justa radica en contar con un análisis que contemple todos los aspectos de esta revolución tecnológica.
El informe de McKinsey revela que el 88% de las empresas ya utiliza la IA en al menos una función del negocio, un aumento significativo respecto al 78% en 2024. Sin embargo, esta adopción no se traduce en una madurez generalizada, lo que indica que muchas empresas aún están en las primeras etapas de implementación de la IA.
Un aspecto preocupante es el impacto de la IA en los salarios. Según un estudio de la escuela de negocios IESE, los salarios medios en las empresas que más utilizan la inteligencia artificial han caído un 4,5% en comparación con aquellos que tienen menos exposición a esta tecnología. Este descenso es aún más pronunciado en el caso del personal júnior, donde la reducción alcanza el 6,3%. Las empresas del sector tecnológico, consultorías y servicios financieros han optado por reducir la proporción de empleados júnior y aumentar la de contratados de nivel intermedio, dejando a los perfiles sénior como los únicos estables.
Este fenómeno plantea preguntas sobre el futuro del empleo en un mundo cada vez más dominado por la IA. Friedrich Nietzsche advirtió hace más de un siglo: “Quien lucha contra monstruos debe procurar no convertirse en un monstruo en el proceso”. Esta reflexión es más relevante que nunca en un contexto donde la tecnología avanza a pasos agigantados, y es fundamental que las empresas y los gobiernos trabajen juntos para mitigar los efectos negativos de la IA en el empleo.
En conclusión, la inteligencia artificial tiene el potencial de transformar el mercado laboral, pero es esencial que se implementen medidas adecuadas para garantizar que esta transformación beneficie a todos y no solo a unos pocos. La clave está en anticipar los efectos de la IA y actuar de manera proactiva para asegurar una transición justa y equitativa.
Curación de la noticia y fotografía original publicadas en La Razón
Fuente original: https://www.larazon.es/economia/afectara-mas-20-empleo-corto-plazo_20251229695211ea22f0db7daf000897.html