Sam Altman, CEO de OpenAI, se enfrenta a un desafío monumental mientras busca financiar la ambiciosa expansión de su empresa. Con planes de gastar 17.000 millones de dólares en 2026, la compañía busca recaudar hasta 100.000 millones para mantener su crecimiento vertiginoso.
Sam Altman es como un malabarista sobre un monociclo. Construir chatbots omniscientes impulsados por modelos de inteligencia artificial de vanguardia es una ambición demasiado modesta para el jefe de OpenAI. Para mantener a su público absorto, ha lanzado cada vez más pelotas al aire. ¿Chips a medida? Por supuesto. ¿Comercio electrónico? Claro que sí. ¿Consultoría empresarial? Demasiado sencillo. ¿Un dispositivo para el consumidor? Ni lo dudes.
Al mismo tiempo, Altman debe mantener una mano libre para extender la gorra, porque el espectáculo se encarece cada día. Cifras filtradas indican que OpenAI prevé gastar 17.000 millones de dólares en 2026, frente a los 9.000 millones en 2025, y que sus pérdidas seguirán acumulándose durante los tres años siguientes. La empresa ya ha recaudado más de 60.000 millones de dólares de inversores, más que cualquier otra compañía privada en la historia, casi todo desde finales de 2022, cuando ChatGPT catapultó a la antes desconocida compañía de IA a la fama.
El apetito de Altman por conseguir fondos está lejos de haberse saciado. Según una fuente cercana a la empresa, en 2026 OpenAI “casi con toda seguridad” volverá a captar capital. Al parecer, busca recaudar hasta 100.000 millones de dólares, con una valoración que podría alcanzar los 830.000 millones, por encima de los 500.000 millones de su última ronda de financiación en octubre. Amazon, por su parte, está negociando invertir hasta 10.000 millones en la empresa desarrolladora de modelos, que ha dejado atrás su relación exclusiva con Microsoft, el mayor competidor de Amazon en computación en la nube.
Este movimiento estratégico no solo refleja la creciente competencia en el sector de la inteligencia artificial, sino también la necesidad de OpenAI de diversificar sus fuentes de ingresos. La presión para innovar y expandir su oferta de productos es más intensa que nunca, y Altman parece dispuesto a asumir riesgos significativos para lograrlo.
La búsqueda de financiación y la ambición de expansión de OpenAI son indicativas de un mercado en rápida evolución, donde la inteligencia artificial se ha convertido en un componente esencial para muchas industrias. A medida que la empresa continúa desarrollando nuevas tecnologías y aplicaciones, la atención del mundo estará centrada en cómo Altman y su equipo manejarán este delicado acto de equilibrio entre innovación y sostenibilidad financiera.
Curación de la noticia y fotografía original publicadas en Lavanguardia.com
Fuente original: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20260102/11406653/openai-ia-inteligencia-artificial-sam-altman.html