Acabo de leer en El Confidencial una noticia que vuelve a insistir en algo que escuchamos constante y repetidamente: faltan referentes femeninos en el ámbito científico y tecnológico. Y sí, claro, estoy totalmente de acuerdo en que los referentes son necesarios. Precisamente por eso, entre otras cosas, inicié la plataforma Dona Digital, donde el año pasado presentamos con gran éxito a 55 referentes femeninos que esperamos repetir y consolidar este año 26.
¿Faltan referentes?, Sí, sí estoy completamente de acuerdo pero…
Creo que el debate está incompleto. No se trata solo de la falta de referentes positivos. El verdadero problema es que sobran referentes negativos.
Mientras desde organismos internacionales se insiste —con razón y con toda la buena intención— en visibilizar modelos inspiradores, los medios, el cine, la televisión y muchas series siguen vendiendo una narrativa que apenas ha cambiado. El hombre continúa siendo el protagonista que triunfa por su talento, su liderazgo o su inteligencia, mientras que la mujer, demasiadas veces, sigue apareciendo como objeto estético: la mujer bonita, la mujer sexualizada, la mujer cuya relevancia está ligada a la mirada masculina.
Y eso, nos guste o no, tiene un impacto negativo enorme. Porque las niñas no solo necesitan referentes que les digan lo que pueden ser; también necesitan dejar de recibir constantemente imágenes que les sugieren lo que supuestamente deben parecer.
Hablamos mucho de sesgos algorítmicos en la inteligencia artificial, pero olvidamos que los algoritmos aprenden de lo que ya existe: décadas de narrativas audiovisuales donde el éxito femenino rara vez se desvincula de la estética o del deseo. Si seguimos alimentando esos modelos culturales, difícilmente cambiaremos las vocaciones científicas solo con campañas institucionales.
Por eso creo que la pregunta no es únicamente cuántos referentes STEM faltan, sino qué modelos estamos proyectando cada día en el entretenimiento masivo. Porque –insisto– el problema no es la ausencia de ejemplos positivos, sino la abundancia de ejemplos que siguen empujando en la dirección contraria.
Y termino con una propuesta concreta. Aprovecho para invitar al a la Generalitat de Catalunya a impulsar una serie audiovisual donde las protagonistas sean mujeres reales: empresarias, directivas, ingenieras, científicas… Una serie que rompa de verdad con los moldes y los sesgos que seguimos arrastrando y que empiece a mostrar a las niñas referentes distintos, cercanos y posibles.
Porque no basta con pedir más vocaciones STEM si el imaginario colectivo sigue anclado en modelos del pasado. Necesitamos historias nuevas, personajes nuevos y narrativas que acompañen el cambio que ya está ocurriendo en la sociedad.
Desde aquí no solo lanzo la invitación: también me postulo para trabajar y colaborar en este proyecto desde el ámbito de los medios y la comunicación. Creo sinceramente que ha llegado el momento de pasar del discurso a la producción real de contenidos que transformen la mirada de las próximas generaciones.
Tomás Cascante
Aquí tenéis un resumen de la noticia original
