Acabo de leer en El Periódico un artículo de Xavier Pérez sobre la evolución de los robots humanoides en la industria del automóvil. Atlas, Optimus, Mornine, Apollo, Iron… nombres que parecen salidos de la ciencia ficción pero que ya caminan, interactúan y trabajan en fábricas reales. El texto recorre esa transición silenciosa: de fabricantes de coches a fabricantes de cuerpos inteligentes. Robots bípedos, con manos articuladas, con visión artificial, con modelos de lenguaje, con baterías de estado sólido y chips capaces de procesar miles de operaciones por segundo. Máquinas que no solo ejecutan órdenes, sino que interpretan, reconocen, conversan…
Mientras leía, he vuelto a darme cuenta que nada es nuevo, como reza el budismo el universo (y todo lo que hay en él) surge y desaparece en ciclos. Todo es un ciclo en el que sí, tal vez cambia el decorado pero el fondo….
Las grandes tradiciones religiosas explican la aparición del ser humano como un acto de creación. En el Génesis, Dios modela al hombre del polvo de la tierra y le insufla aliento. En el islam, Adán es creado del barro. En la mitología griega, Prometeo da forma al hombre con arcilla. En múltiples culturas, el ser humano nace del barro, del polvo, de la materia humilde transformada por una inteligencia superior.
Hoy no usamos arcilla. Usamos silicio.
Pero el gesto es el mismo.
Tomamos materia inerte —silicio, metal, polímeros— y la moldeamos. Le añadimos sensores, actuadores, modelos de lenguaje, visión artificial. Y después hacemos algo que recuerda a aquel aliento primordial: cargamos el sistema con datos, con redes neuronales, con capacidad de aprender. Y la máquina empieza a moverse, a responder, a “hablar”.
Y a modo de reación divina intentamos darles ‘vida’.
Si durante milenios el relato fue: “Dios creó al hombre a su imagen y semejanza”,
ahora el relato es: “el hombre está creando al robot a su imagen y semejanza” craso error lo de «a imagen y semejanza», podríamos aprovechar la circunstancia para hacerlo mejor, ¿no?
Nada cambia. Todo sigue.
La pregunta no es si esto es nuevo. No lo es.
La pregunta es si entendemos lo que estamos repitiendo.
Aquí puedes leer el artículo en el El Periódico
