La productividad mide cuánto valor generamos por unidad de trabajo: cuántos euros producimos por hora trabajada. Durante décadas, el debate económico se ha centrado en mejorar esa relación: producir más valor con menos horas. Sin embargo, el marco actual solo reconoce como valor aquello que se monetiza y como trabajo el tiempo que pasa por el mercado, dejando fuera elementos cruciales como el cuidado, la educación informal y la salud de los ecosistemas.
Gran parte de lo que sostiene nuestras sociedades permanece fuera del balance. Estos elementos son la base operativa del sistema, y su erosión afecta la producción visible. La inteligencia artificial y el conocimiento abierto generan valor que no se traduce en PIB porque no pasa por los canales que sabemos medir. Esto significa que solo contamos una parte del tiempo humano, el que se vende en el mercado, mientras que el resto queda fuera de la contabilidad.
A medida que la economía se vuelve más intensiva en conocimiento y relaciones, la distancia entre lo que cuenta y lo que importa se amplía. La crisis actual no es de productividad, sino de contabilidad. Lo que medimos determina lo que incentivamos; si el cuidado y la naturaleza no cuentan, se precarizan y degradan. El modelo de abundancia generativa propone reconocer mejor la contribución, ampliando el campo de lo que consideramos valor.
La cuestión ya no es cómo aumentar la productividad, sino cómo hacer visible el tiempo que sostiene la vida: cuidar, aprender, participar, regenerar. Una economía que no reconoce lo que la sostiene termina siendo insostenible. La abundancia no se juega solo en la producción, sino en la contabilidad. Lo que no cuenta, no se cuida, y lo que no se cuida, corre el riesgo de dejar de existir.
¿Estamos realmente midiendo lo que importa en nuestra economía, o estamos ignorando lo esencial?
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN Javi Creus EL 04 de mayo de 2026. Leer original
https://javicreus.substack.com/p/abundancia-vi-no-es-una-crisis-de
