El senador Bernie Sanders ha propuesto la creación de un fondo soberano estadounidense de siete billones de dólares, financiado mediante un impuesto del 50% sobre las acciones de las grandes empresas de inteligencia artificial. Esta iniciativa busca que las compañías con más de 200 millones de dólares en ventas anuales transfieran la mitad de sus acciones a un fondo que permitiría a la sociedad participar en los beneficios generados por esta tecnología. La propuesta ha generado reacciones mixtas, con críticas que la tildan de socialismo y expropiación, mientras que otros argumentan que la inteligencia artificial debe ser considerada un recurso colectivo.
La inteligencia artificial se ha convertido en una tecnología de propósito general que tiene el potencial de transformar múltiples sectores. Sin embargo, su concentración en manos de unas pocas corporaciones plantea preocupaciones sobre la desigualdad y la distribución de la riqueza. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que la IA podría aumentar la desigualdad si beneficia principalmente a trabajadores de altos ingresos. La propuesta de Sanders busca abordar esta cuestión, sugiriendo que la sociedad debería beneficiarse de las ganancias generadas por la inteligencia artificial, similar a cómo Noruega ha manejado sus recursos petroleros a través de un fondo soberano.
Sin embargo, la implementación de un impuesto del 50% en acciones podría tener consecuencias negativas, como la dilución de accionistas y la posible huida de capital. Además, la gobernanza del fondo plantea interrogantes sobre quién decidiría qué acciones corporativas son perjudiciales para la sociedad. A pesar de las críticas, la industria tecnológica comienza a reconocer la necesidad de un enfoque más equitativo en la distribución de los beneficios de la inteligencia artificial. Leer la noticia original sustituyendo URL_DE_LA_NOTICIA por la URL real del artículo fuente.
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