El problema de la inteligencia artificial no es que quite trabajos, es que está rompiendo la escalera

Compartir:

La inteligencia artificial quizá no destruya de golpe millones de empleos, pero ya está empezando a eliminar algo decisivo: los becarios, los juniors, los puestos de entrada. Bajo el punto de vista del empresario, aparentemente no pasa nada. Las tareas que antes realizaban los becarios ahora las hace la inteligencia artificial, y los profesionales veteranos de la empresa pueden seguir trabajando con eficiencia apoyados por herramientas de IA en lugar de apoyarse en jóvenes en formación. La empresa sigue funcionando, incluso con menos costes y más eficiencia. Pero ¡cuidado!: al no contratar becarios ni principiantes recién titulados, estamos rompiendo el mecanismo que forma a los profesionales del futuro: estamos suprimiendo el primer peldaño de la escalera profesional. Y una escalera funciona de forma muy simple: si quitas el primer peldaño, no se puede seguir subiendo.

Una escalera funciona de forma muy simple: si quitas el primer peldaño, no se puede seguir subiendo.

Sin becarios no hay juniors formados; sin juniors no hay mandos intermedios sólidos; sin mandos intermedios no hay futuros expertos. Durante un tiempo el sistema seguirá funcionando porque los profesionales actuales, asistidos por inteligencia artificial, seguirán siendo útiles y eficientes. Pero cuando esos expertos se jubilen, el problema aparecerá de golpe: debajo de ellos ya no habrá nadie para sustituirlos, porque al quitar el primer peldaño hemos roto toda la escalera.

En muchos sectores el recorrido profesional ha sido siempre parecido. Primero aparece el becario o el perfil junior, encargado de tareas aparentemente simples: preparar borradores, recopilar información, revisar documentos, ordenar datos o elaborar informes preliminares. No es el trabajo más brillante, pero es ahí donde se aprende el oficio desde dentro. Con el tiempo ese junior empieza a entender qué es importante y qué no lo es, aprende a distinguir problemas reales de aparentes y adquiere criterio. Años más tarde puede convertirse en un profesional plenamente formado, capaz de asumir responsabilidades y resolver problemas complejos. Ese proceso es lento, pero es el que permite que una generación sustituya a la anterior.

Lo que empieza a ocurrir con la inteligencia artificial es que muchas de las tareas que formaban parte de ese aprendizaje inicial ahora las hace una máquina con enorme rapidez y a muy bajo coste. Desde el punto de vista empresarial, la tentación es evidente: si una herramienta puede hacer ese trabajo en segundos, ¿para qué contratar a alguien que empieza? Para el empresario la ecuación parece perfecta. La IA trabaja más rápido, cuesta menos dinero y no plantea problemas. Simplemente produce resultados.

El problema es que ese “alguien que empieza” no estaba ahí solo para ayudar a producir. Estaba ahí para aprender y, con el tiempo, convertirse en el nuevo experto que, asistido por la IA, seguirá haciendo funcionar la rueda del sistema.

Durante un tiempo «no pasará nada», todo parecerá normal. Los profesionales actuales seguirán ocupando sus puestos y, asistidos por inteligencia artificial, seguirán resolviendo problemas. Las empresas continuarán funcionando perfectamente.

El problema llegará cuando esos profesionales empiecen a jubilarse y alguien mire hacia abajo en la organización esperando ver a la siguiente generación… y descubra que no hay nadie. Nadie preparado para ocupar esos puestos, porque durante años nadie habrá recorrido —peldaño a peldaño— la escalera de aprendizaje que convertía a un principiante en experto. Y es que las cualidades que definen a un profesional sólido —criterio, experiencia y comprensión profunda de los procesos— no aparecen de la nada. Se construyen con años de práctica recorriendo esa fundamental escalera que habremos destruido.

PD.- La humanidad siempre ha tenido estructuras para subir: escaleras religiosas hacia el cielo, escaleras sociales hacia el progreso o incluso la pirámide de Maslow hacia la realización personal. La inteligencia artificial no está derribando la escalera. Simplemente está quitando el primer peldaño. Y sin primer peldaño no se sube a ninguna parte.

Tomás Cascante
Aquí puedes leer todos mis posts

.

.

Otras entradas que te pueden interesar

Compartir:
← Volver a la portada