En 2024, las mujeres constituyen el 19,5% de los especialistas TIC en la UE, mientras que las startups con al menos una mujer fundadora captan solo el 12% del capital, evidenciando una creciente desigualdad en la economía tecnológica.

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La economía que crece en 2026 es predominantemente tecnológica, abarcando áreas como inteligencia artificial, plataformas digitales, ciberseguridad y biotecnología. En la Unión Europea, las mujeres representan el 19,5% de los especialistas en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en 2024, lo que indica que una de cada cinco especialistas es mujer. Este dato es alarmante, ya que entre 2014 y 2024, el empleo en el sector TIC creció un 62,2%, casi seis veces más que el crecimiento del empleo total, que fue del 10,6%. Esta disparidad sugiere que el crecimiento económico se concentra en un segmento que perpetúa la desigualdad.

La economía tecnológica opera como un sistema de decisiones que puede favorecer la desigualdad. Los algoritmos, al ser entrenados con datos históricos, pueden replicar sesgos existentes en el mercado laboral, discriminando sin intención. La falta de representación en los datos puede llevar a que ciertas experiencias, como el acoso o la discriminación, no sean registradas, perpetuando así la desigualdad. Un informe respaldado por la UE indica que las startups fundadas exclusivamente por hombres reciben aproximadamente el 90% de la financiación, mientras que aquellas con al menos una mujer fundadora solo captan el 12% del capital disponible.

En 2024, la brecha salarial media no ajustada en la UE se situó en el 11,1%, lo que se traduce en menos ahorro e inversión. Esta situación es crítica, ya que en una economía donde la tecnología y el capital se retroalimentan, la acumulación de desigualdad se convierte en un problema estructural. La igualdad tecnológica debe ser vista como una infraestructura económica, que requiere auditorías, mejores datos y un ecosistema inversor que reconozca el potencial del talento femenino. Sin estas medidas, la desigualdad no solo persistirá, sino que se integrará en la arquitectura del crecimiento económico.

¿Cómo puede la economía tecnológica convertirse en un motor de igualdad en lugar de perpetuar la desigualdad existente?

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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN Diari de Tarragona EL Fecha no especificada. Leer original

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