CRÍTICAHéctor Santcovsky / El Gólem y la Inteligencia Artificial: Una Reflexión Crítica

Comentario sobRe el articulo de Héctor Santcovsky en CORTUM: «¿Es la inteligencia artificial un gólem intelectual?»
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La figura del gólem, según Gershom Scholem, es una advertencia sobre el control humano. La inteligencia artificial contemporánea refleja esta advertencia al operar sin juicio ni responsabilidad.

El Gólem en la Mística Judía

La figura del gólem, tal como la recupera Gershom Scholem en su lectura de la mística judía, no remite a un monstruo ni a una fantasía infantil, sino a una advertencia. El gólem es una criatura hecha por el ser humano a partir de la palabra, animada por el lenguaje sagrado, capaz de ejecutar tareas complejas y de obedecer sin cuestionar. Su rasgo decisivo no es la fuerza, sino la carencia de juicio. No distingue fines, no interpreta contextos, no asume responsabilidad. Funciona.

La Inteligencia Artificial como Gólem Intelectual

La inteligencia artificial contemporánea comparte ese núcleo simbólico. No piensa ni comprende: procesa, correlaciona, replica. Su potencia no reside en la conciencia, sino en la escala. Produce lenguaje sin experiencia, respuestas sin memoria vivida, soluciones sin deliberación moral. En ese sentido, puede entenderse como un gólem intelectual: una creación humana que opera en el plano del pensamiento sin participar plenamente de él.

Scholem insistía en que el peligro del gólem no estaba en su maldad, sino en la ilusión de control de su creador. El problema aparece cuando quien pronuncia la palabra que anima a la criatura olvida que sigue siendo responsable de sus actos. Algo parecido ocurre con la IA cuando se la presenta como neutral, objetiva o inevitable. No lo es. Es una extensión del lenguaje humano, de sus sesgos, de sus prioridades y, sobre todo, de sus renuncias.

La distinción de Martin Buber entre la relación Yo-Tú y la relación Yo-Eso es relevante aquí. La inteligencia artificial pertenece por completo al segundo registro. No hay reciprocidad, no hay encuentro, no hay reconocimiento del otro. La IA no responde, devuelve. No dialoga, produce. El riesgo aparece cuando los seres humanos comienzan a tratarse entre sí según esa misma lógica instrumental, mediada por sistemas que reducen la palabra a output y la relación a eficiencia.

El gólem, en la tradición, debe ser desactivado retirando la palabra que le da vida. No porque sea malvado, sino porque su existencia prolongada termina desordenando la comunidad que lo creó. Trasladado al presente, el problema no es la inteligencia artificial en sí, sino la externalización del juicio, la delegación acrítica de decisiones que afectan a la vida social, cultural y política.

La pregunta, por tanto, no es si la IA es inteligente, sino qué tipo de relación establecemos con ella. Si la tratamos como herramienta limitada, sometida a control y a sentido, el gólem cumple su función. Si la convertimos en autoridad, en mediador universal o en sustituto del pensamiento, el problema ya no es tecnológico, sino profundamente humano.

Fuente: https://cortum.org/2026/01/21/es-la-inteligencia-artificial-un-golem-intelectual/

 

 

 

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