El 2025 ha sido el año del gran salto en la gestión financiera, donde la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta esencial para los departamentos de tesorería, transformando su rol de administradores a socios estratégicos proactivos.
La tecnología sugiere en tiempo real la estructura óptima de movimientos de fondos, permitiendo a las empresas anticipar necesidades de liquidez y gestionar riesgos de manera más eficaz. Un estudio reciente de Embat revela que el 67% de los responsables financieros considera la IA esencial para el funcionamiento de sus equipos. Este cambio de mentalidad refleja la necesidad de adaptarse a un entorno económico cada vez más complejo.
Antonio Berga, CEO de Embat, explica que la IA ha dejado de ser una herramienta de apoyo para convertirse en el eje central de la gestión financiera. Esto ha permitido a los departamentos de tesorería evolucionar de ser administradores reactivos a convertirse en socios estratégicos proactivos, generando inteligencia y ventaja competitiva.
Gracias al aprendizaje automático, las predicciones de flujo de caja han alcanzado niveles de precisión superiores al 95%. Esto no solo permite anticipar necesidades de liquidez con semanas de antelación, sino también identificar patrones sutiles y riesgos latentes que antes escapaban al análisis humano. La gestión bancaria, tradicionalmente tediosa, se ha automatizado casi por completo, reduciendo errores y aumentando la eficiencia.
Uno de los avances más significativos se da en la gestión estratégica de la liquidez. El cash pooling, aunque no es una práctica nueva, está experimentando una revolución gracias a la IA, que analiza simultáneamente costes de oportunidad, tipos de interés internos, exposición a divisas y necesidades operativas para sugerir en tiempo real la mejor estructura de movimientos de fondos.
Esto se traduce en tener un asesor financiero interno que trabaja las 24 horas para maximizar la rentabilidad del efectivo y minimizar la dependencia de la financiación externa. Los equipos de tesorería, liberados de tareas repetitivas, están redescubriendo su vocación, enfocándose en análisis profundo, planificación de escenarios a largo plazo y asesoramiento a la dirección general.
Si 2025 ha sido el año de la implantación de la IA en la gestión financiera, 2026 se perfila como el año de la consolidación y la integración. Los expertos advierten que el reto ya no es la tecnología en sí, sino la integración de esta en arquitecturas tecnológicas heredadas. La resistencia cultural de los equipos será un desafío a superar, pero el potencial de la IA para transformar la gestión de tesorería es innegable.
Información elaborada a partir de los datos publicados por Redacción Interna.
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