Mark Zuckerberg ha invertido 80.000 millones de dólares en el metaverso, que está a punto de desaparecer tras el cambio de nombre de Facebook a Meta en 2021. Ahora, busca liderar en inteligencia artificial, a pesar de la reciente salida de Yann LeCun, uno de los padres de la IA, quien critica los modelos de lenguaje actuales por no ser el camino hacia una inteligencia de nivel humano.
LeCun, galardonado con el Premio Turing en 2018, presentó un estudio titulado «Por qué los sistemas de IA no aprenden y qué hacer al respecto», donde propone una arquitectura de aprendizaje inspirada en la cognición humana y animal. Según el estudio, los grandes modelos de lenguaje requieren una cadena de montaje de ingenieros y científicos de datos para recopilar y seleccionar datos, lo que limita su capacidad de aprendizaje autónomo.
La alternativa propuesta es una IA que aprenda de forma autónoma, interactuando con el mundo, utilizando aprendizaje por observación y acción. LeCun y sus colegas identifican tres capacidades clave que faltan en los sistemas de IA actuales: selección de datos de entrenamiento, flexibilidad en modos de aprendizaje y metacognición. A pesar de que el camino hacia una IA que aprenda como los humanos parece claro, existen retos técnicos y éticos significativos.
El estudio también señala que desarrollar sistemas de IA que imiten el aprendizaje humano plantea preocupaciones éticas adicionales, como la dificultad de alinear los objetivos de la IA con los de los científicos. Además, la creciente similitud en comportamiento entre IA y humanos puede llevar a la antropomorfización y a la manipulación emocional de los usuarios.
¿Estamos preparados para los desafíos éticos que plantea una inteligencia artificial que aprende como los humanos?
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN La Vanguardia EL 25 de marzo de 2023. Leer original