La Inteligencia Artificial en el Estado: Beneficios y Riesgos Ocultos

El uso de herramientas de IA generativa en el sector público colombiano ha crecido exponencialmente, con más de 500 candidaturas y un 80% de ofertas no publicadas. Sin embargo, su implementación plantea serios desafíos éticos y de transparencia.

El uso de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) en el sector público colombiano ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Según datos recientes, se han registrado más de 500 candidaturas para empleos que requieren habilidades en IA, un aumento significativo respecto a las 20-50 candidaturas que se veían anteriormente. Este auge se debe, en parte, a la necesidad de optimizar la eficiencia en la gestión pública, especialmente en un contexto donde el 80% de las ofertas laborales no se publican y solo el 1% de los mejores ingenieros son considerados para estos puestos.

Funcionarios de diversas entidades, como **RenoBo**, han comenzado a explorar el uso de IA para responder derechos de petición y manejar grandes volúmenes de documentos. Sin embargo, esta tendencia ha suscitado preocupaciones sobre la calidad de las respuestas generadas por estas herramientas, que a menudo pueden alucinar o inventar información. Un caso reciente involucró a la Corte Suprema de Justicia, que anuló un fallo basado en sentencias inexistentes, lo que subraya los riesgos asociados con el uso de IA sin supervisión adecuada.

A pesar de las advertencias, muchos funcionarios siguen utilizando herramientas comerciales como **ChatGPT**, **Gemini** y **Deepseek** para facilitar su trabajo diario. Un estudio realizado por **Juan David Gutiérrez** y **David Stiven Peralta** reveló que un tercio de los más de 4,500 servidores judiciales encuestados han utilizado IA para mejorar su productividad. Sin embargo, la falta de capacitación y lineamientos claros sobre el uso de estas herramientas ha llevado a una implementación desigual y, en ocasiones, opaca.

En el ámbito judicial, se ha observado una mezcla de entusiasmo y desconfianza hacia la IA. Algunos funcionarios han adoptado la tecnología de manera proactiva, mientras que otros, especialmente aquellos en niveles más bajos, la utilizan de forma oculta. La falta de políticas claras para el uso de IA en el Estado ha generado un ambiente de incertidumbre, donde muchos se sienten obligados a utilizar estas herramientas para no quedar atrás en un entorno laboral cada vez más competitivo.

A medida que la IA se convierte en una parte integral de la gestión pública, es crucial que se establezcan políticas y capacitaciones adecuadas para garantizar su uso responsable. Sin una regulación adecuada, el riesgo de comprometer la privacidad y la transparencia en la administración pública se incrementa. La situación actual plantea una reflexión irónica sobre el futuro del trabajo en el sector público: ¿REALMENTE ESTAMOS MEJORANDO LA EFICIENCIA O SOLO CREANDO NUEVAS COMPLEJIDADES?

🤔 La pregunta: ¿Cómo puede el Estado garantizar un uso ético y transparente de la Inteligencia Artificial en sus procesos?

Fuente de la imagen y del contenido informativo: El País — https://elpais.com/america-colombia/2025-12-09/chatgpt-es-el-mejor-amigo-de-los-funcionarios-de-colombia-pero-lo-usan-sin-reglas.html

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