En algún momento del futuro podría llegar el llamado ‘Día Q’: el día en que un ordenador cuántico lo bastante potente sea capaz de romper la criptografía que hoy protege prácticamente toda nuestra vida digital.
La llegada de este día representa un desafío sin precedentes para la seguridad digital. Imagina un escenario en el que todas las cerraduras digitales dejen de funcionar: la banca online, el correo electrónico, las aplicaciones de mensajería, los sistemas gubernamentales y el comercio electrónico quedarían expuestos. La protección que hoy consideramos inviolable podría volverse obsoleta.
La amenaza cuántica no se dirige a los datos en sí, sino a las matemáticas que utilizamos para protegerlos. Cada vez que enviamos un mensaje por WhatsApp o accedemos a nuestra cuenta bancaria, el texto legible se transforma en un galimatías incomprensible. Solo quien tiene la clave adecuada puede revertir este proceso. Este método de cifrado, aunque eficaz, se basa en principios matemáticos que podrían ser vulnerables ante la computación cuántica.
La criptografía se divide en dos grandes tipos: simétrica y asimétrica. En la criptografía simétrica, tanto el emisor como el receptor comparten una misma clave, lo que plantea el problema de cómo entregar esa clave sin que otros puedan copiarla. Por otro lado, la criptografía asimétrica utiliza un par de claves: una pública y otra privada. Algoritmos como Diffie-Hellman y RSA son ejemplos de este último tipo, basándose en problemas matemáticos complejos que son difíciles de resolver para los ordenadores actuales.
Sin embargo, en 1997, el matemático Peter Shor demostró que un ordenador cuántico suficientemente potente podría resolver estos problemas con facilidad. Esto significa que las cerraduras digitales que usamos hoy están diseñadas para protegerse de ladrones clásicos, no de ladrones cuánticos. Si un ordenador cuántico existiera hoy, las comunicaciones bancarias y los secretos empresariales estarían en grave peligro.
La criptografía ha evolucionado a lo largo de los años, pero la aparición de la computación cuántica ha puesto en tela de juicio la seguridad de los sistemas actuales. Es crucial que la comunidad científica y tecnológica comience a trabajar en soluciones que puedan resistir esta nueva era de computación. La investigación en criptografía cuántica y algoritmos resistentes a ataques cuánticos es más importante que nunca.
En conclusión, el ‘Día Q’ podría ser un punto de inflexión en la historia de la seguridad digital. La preparación y la adaptación a esta nueva realidad son esenciales para proteger nuestra información y mantener la confianza en los sistemas digitales que sustentan nuestra vida cotidiana.
Información elaborada a partir de los datos publicados por La Conversación ES.
Fuente original:
https://doi.org/10.64628/AAO.547au5acc