El Consejo de Ministros ha aprobado un anteproyecto de ley que protege el derecho al honor y la imagen. Se prohíbe el uso de inteligencia artificial para recrear la voz o imagen de personas sin su consentimiento.
Fin a los deepfakes sin consentimiento
El Gobierno ha tomado una decisión histórica al poner fin al uso de la Inteligencia Artificial (IA) para recrear la imagen o voz de las personas sin su consentimiento. Este martes, el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que sustituirá a la norma de 1982. Este nuevo marco legal, que ahora se enviará al Congreso para su tramitación, incluye por primera vez la prohibición de los deepfakes sin el consentimiento explícito de las personas. Los menores de edad a partir de los 16 años podrán dar su consentimiento, pero si su dignidad o reputación se ve afectada, se considerará una intromisión ilegítima en sus derechos.
Además, la ley prohíbe el uso de la IA para recrear la voz e imagen de una persona con fines publicitarios o comerciales. Como novedad, se permite que en el testamento se estipule la prohibición del uso de la imagen o voz de una persona con fines comerciales. Sin embargo, se permitirá la creación de deepfakes sobre personajes famosos, incluidos políticos, siempre que se realicen en un contexto creativo, satírico o de ficción, en aras de la libertad de expresión.
La norma también establece que publicar fotos personales en redes sociales no implica que terceros puedan utilizarlas en otros canales. Además, se amplía la protección a las víctimas de delitos, considerando una intromisión en sus derechos el uso que el autor del delito haga de su imagen o historia para beneficiarse, como en programas de crímenes reales o libros. Finalmente, se fijan criterios para la indemnización de las víctimas por daños morales, asegurando que estas compensaciones no sean meramente simbólicas.
¿Qué opinas sobre la regulación del uso de la inteligencia artificial en la recreación de imágenes y voces?
Fuente: El Economista