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La arrolladora «tangibilidad» de la Inteligencia Artificial (IA)

Los inversores en renta variable global se preguntan si la IA va a ser realmente el motor de cambio y mejora para muchas empresas y, por tanto, para la rentabilidad de sus inversiones. Los principales negocios tecnológicos a los que está ligada la IA gozan de buena salud financiera, los planes de inversión en IA no paran de crecer y lo mismo sucede con la rentabilidad de las propias compañías encuadradas en el ecosistema IA. Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft registraron un crecimiento medio de los ingresos superior al 20% con la IA como principal motor del crecimiento. Todas anunciaron importantes planes de inversión y se prevé que, en el presente año, las mayores empresas estadounidenses de servicios en la nube destinen en conjunto más de 750.000 millones de dólares en esta materia, lo que supone un aumento de más del 80 % con respecto al año pasado.

A pesar de lo explicado, muchos inversores, analistas y gestores de fondos de inversión no están del todo convencidos de que tal aumento de inversión en capital en IA vaya a dar sus frutos. Dudan de la solidez de los negocios principales subyacentes y de que los indicios de monetización apunten realmente a una rentabilidad suficiente para el capital invertido. Alertan de la dispersión de los resultados en Bolsa de las big tech en estos últimos trimestres. Aunque a diferencia de lo ocurrido en el año 2000, estas inversiones se sustentan en ventas y beneficios reales, el recuerdo de ese episodio histórico y la realidad actual de un entorno competitivo con un elevadísimo consumo de energía son factores que frenan la inversión en este tipo de empresas.

El potencial de rentabilidad a largo plazo del ecosistema de la IA es inabarcable. Su transversalidad le lleva a ser componente esencial en cada vez más procesos industriales y hace que tenga un peso incremental en el PIB de los países. La infraestructura de IA está contribuyendo con medio punto porcentual al crecimiento del PIB de EEUU según estimación del grupo financiero Neuberger. La demanda de IA se está confirmando, provocando un cambio de rutinas de los ciudadanos. Geográficamente y sectorialmente, las empresas de las que nos podemos beneficiar van a más, con un mercado más repartido y un liderazgo menos concentrado.

Más allá de la inversión directa en grandes compañías como Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta, se recomienda invertir vía fondos de inversión y ETFs temáticos con amplitud de cartera, logrando una diversificación eficiente en empresas ligadas a la IA, robótica e IA industrial y fabricantes de semiconductores.
¿Cómo lograr exposición a esta gran tendencia que vertebra el crecimiento de la humanidad?
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN El Confidencial EL 12/05/2026. Leer original

https://www.elconfidencial.com/mercados/tribuna-mercados/2026-05-12/inversion-inteligencia-artificial-tecnologia-negocios-1hms_4353524/

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