Jensen Huang, fundador de Nvidia, ha pasado de ser un niño inmigrante a convertirse en una figura clave en la tecnología global. Su empresa, líder en semiconductores, es esencial para el avance de la inteligencia artificial, convirtiéndose en el cuello de botella de esta nueva era tecnológica.
Jensen Huang no soñó con cambiar el rumbo de la tecnología mundial. Sin embargo, tres décadas después de fundar Nvidia, es uno de los hombres más influyentes del planeta. Su empresa no solo lidera el mercado de semiconductores avanzados: se ha convertido en el cuello de botella de la inteligencia artificial. Quien quiera competir en esta nueva era —desde Silicon Valley hasta Pekín— necesita sus chips.
Nacido en Taipei en 1963 y criado entre Asia y Estados Unidos, Huang encarna uno de los relatos clásicos del sueño americano, aunque con aristas poco complacientes. Llegó a EE UU siendo niño, con un inglés precario y una familia que apostó todo por su educación. El resultado fue inesperado: en lugar de un colegio de élite, acabó en un internado de Kentucky para jóvenes con problemas de adaptación. Allí sufrió acoso, aislamiento y una disciplina férrea que marcaría su carácter para siempre. Trabajo constante, tolerancia al riesgo y una convicción casi obsesiva de que nada está garantizado.
Esa ética lo acompañó desde muy joven. A los 15 años ya trabajaba como camarero y lavaplatos en un restaurante Denny’s de Portland, mientras estudiaba y competía en tenis de mesa para costearse los torneos. Aquella rutina de esfuerzo continuo no fue un paréntesis: se convirtió en el molde de su forma de dirigir empresas.
En 1993, con solo 30 años, regresó a aquel mismo restaurante para cumplir una promesa personal: fundar una compañía y ser su director ejecutivo. Junto a dos amigos, concibió Nvidia con un objetivo apasionante: revolucionar la forma en que se procesan los gráficos en las computadoras. Desde entonces, la compañía ha evolucionado, adaptándose a las demandas del mercado y liderando la innovación en el campo de la inteligencia artificial.
Hoy en día, Nvidia no solo es conocida por sus tarjetas gráficas, sino también por sus contribuciones a la inteligencia artificial y el aprendizaje profundo. Sus chips son fundamentales para el desarrollo de tecnologías que van desde vehículos autónomos hasta sistemas de reconocimiento facial. Huang ha sabido anticipar las tendencias del mercado y posicionar a su empresa en la vanguardia de la tecnología.
La visión de Huang no se limita a la tecnología; también ha sido un defensor de la ética en la inteligencia artificial. Reconoce los peligros que pueden surgir del uso irresponsable de esta tecnología y aboga por un enfoque que priorice la seguridad y el bienestar de la sociedad. Su liderazgo ha sido clave para establecer estándares en la industria y fomentar un diálogo sobre el futuro de la inteligencia artificial.
A medida que la inteligencia artificial continúa transformando el mundo, Jensen Huang se mantiene como una figura central en esta revolución. Su historia es un testimonio del poder del trabajo duro, la perseverancia y la visión. En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, Huang sigue siendo un faro de innovación y responsabilidad.
Curación de la noticia y fotografía original publicadas en Mundiario.com
Fuente original: https://www.mundiario.com/articulo/economia/jensen-huang-cerebro-discreto-que-controla-autopista-inteligencia-artificial/20251231141106368918.html