Caída de Wall Street tras resultados de Microsoft

Los resultados de Microsoft han sorprendido a Wall Street, provocando una caída significativa en el sector tecnológico. La inversión en inteligencia artificial genera dudas entre los inversores.

Resultados de Microsoft y su impacto en Wall Street

Los resultados de Microsoft de anoche han sacudido a Wall Street de una forma inesperada. La constatación de que el sector está invirtiendo cifras billonarias en una tecnología, la inteligencia artificial, cuyos resultados aún dejan mucho que desear, han desatado los peores miedos de los inversores. Como consecuencia, los principales indicadores de Wall Street caen con fuerza y las firmas del sector de software del S&P 500 se dejan un 9,5%, su peor registro en una sesión desde el ‘crash’ del covid en marzo de 2020.

La clave de Microsoft es que, pese a batir expectativas, ha levantado muchas dudas. Los 7.000 millones de beneficios que le ha brindado su inversión en OpenAI no han sido suficientes para compensar el fuerte aumento de sus gastos en centros de datos: 37.500 millones de dólares en el trimestre, un 66% más que el año anterior y por encima de lo esperado. A eso se suma su creciente dependencia en la firma de Sam Altman para sus ingresos: tiene comprometidos más de 100.000 millones de dólares en ventas a la firma de IA para los próximos trimestres. El resultado es un derrumbe del 12% de la firma, su peor resultado en una jornada desde el fatídico día de los confinamientos de 2020. Para ver una sesión peor, ya hay que remontarse al estallido de la burbuja ‘puntocom’ en el año 2000.

El problema no lo tiene Microsoft en concreto, si bien es cierto que la compañía que dirige Satya Nadella ya ha perdido más de un 21% desde su pico del pasado mes de octubre. El problema lo está teniendo el sector en general, porque los mercados están empezando a sospechar que las desorbitadas inversiones en IA no van a desatar la lluvia de millones infinitos que esperaban. La propia Microsoft está notando que sus ventas de productos de IA no están yendo tan bien como esperaban y que muchos usuarios se niegan a usar esta tecnología por principios.

El peligro ya no es que la IA resulte ser un fracaso, sino que simplemente sea un éxito modesto, cuyos beneficios sean relativamente pequeños en comparación con la avalancha de dinero invertido y las expectativas desorbitadas que se habían puesto en ella. ‘Los inversores están vendiendo porque probablemente se han dado cuenta de que no van a ganar tanto dinero con la IA como esperaban hace medio año’, opina Matt Maley, estratega jefe de mercado de Miller Tabak. ‘El sector está saturado y los inversores están revalorizando su actividad, por lo que están reponderando las acciones de las grandes tecnológicas en sus carteras.’

Por si fuera poco, los gigantes de Wall Street se han lanzado a emitir bonos para financiar todas esas inversiones. IBM ha anunciado la emisión de deuda, y Meta y Microsoft están preparando nuevas ventas, según informa la agencia Bloomberg. Las emisiones de bonos de alta calidad en enero están rondando máximos históricos, y la expectativa es que los arrasen en febrero y marzo, los meses en los que las tecnológicas suelen salir al mercado. El estratega de bonos de JP Morgan Nathaniel Rosenbaum calcula que las emisiones del sector del software alcanzarán los 400.000 millones de dólares este año.

Matt Brill, jefe de bonos de alta calidad de EEUU de Invesco, advierte de la mayor duda que sobrevuela estas emisiones: ‘Lo que esperamos es una explicación clara de cómo financiarán sus necesidades de inversión en IA. Cuanta más claridad tengamos, más tranquilos nos sentiremos’. En otras palabras: ya no basta con decir que quieren invertir en esta tecnología, sino que quieren tener detalles de en qué y para qué. El miedo es que las gigantes están ‘quemando’ cantidades gigantescas de dinero en sistemas y servicios sin un rendimiento financiero claro.

De la caída de las ‘Siete Magníficas’ hoy solo se libra Meta, que sube con fuerza después de presentar unos resultados positivos y recordar a sus inversores cuál es su negocio clave: vender publicidad. Los gastos de IA, en su opinión, sí merecen la pena porque están enfocados principalmente a su fuente de ingresos primaria, y les están ayudando a subir precios a la vez que aumentan su cartera de clientes. Un negocio redondo.


¿Crees que la inversión en inteligencia artificial por parte de las grandes tecnológicas será rentable a largo plazo?

Fuente: El Economista

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