China avanza porque construye mientras Occidente regula
La política europea falla al no entender la revolución tecnológica
Menos relato y más ingeniería: la clave del poder en el siglo XXI
El artículo sostiene que el éxito de países como China se explica en parte por élites con perfil técnico capaces de construir capacidades productivas, frente a una Europa dominada por perfiles más retóricos. Advierte que, en plena disrupción tecnológica, gobernar exige comprender y ejecutar, no solo legislar, para evitar la pérdida de competitividad y soberanía.
El artículo analiza cómo el éxito o fracaso de un país impacta directamente en la vida de sus ciudadanos y en su proyección futura. En este contexto, el ascenso de China se presenta como una lección incómoda para Occidente. En poco más de una década, el país asiático ha consolidado liderazgo industrial y tecnológico, ha ampliado su clase media y se ha integrado en cadenas de valor clave, superando la percepción de productor de bajo coste.
El autor, Esteve Almirall, recoge la tesis popularizada por Dan Wang en su obra de 2025, según la cual las élites condicionan el desarrollo de los países. Mientras Estados Unidos ha estado dominado por perfiles jurídicos, China ha promovido ingenieros y tecnólogos, orientados a la ejecución, la infraestructura y la producción. Esta diferencia influye en cómo se identifican y resuelven los problemas.
En Europa, critica, predominan perfiles políticos vinculados a la comunicación, el activismo o el aparato de partido. Aunque valiosos, no son los más adecuados para liderar sociedades en plena transformación tecnológica. Gobernar hoy implica entender áreas como inteligencia artificial, semiconductores o biotecnología, y traducir ese conocimiento en capacidades productivas reales.
El texto subraya que la política europea tiende a centrarse en el corto plazo, el relato y la legislación, confundiendo gobernar con regular. Sin embargo, en épocas de disrupción, lo esencial es construir: infraestructuras, ecosistemas, talento y proyectos a largo plazo. Esta falta de capacidad constructiva limita la competitividad.
Almirall no propone una tecnocracia, pero sí un reequilibrio. Defiende incorporar más tecnólogos y economistas capaces de comprender la creación de valor y la innovación. La irrupción de la inteligencia artificial hace urgente este cambio, ya que redefinirá el poder económico global.
Europa corre el riesgo de especializarse en regular tecnologías que otros desarrollan. Para evitarlo, España y Catalunya deben renovar sus élites políticas, priorizando perfiles con cultura científica, visión industrial y capacidad ejecutiva. Solo así podrán construir futuro en lugar de limitarse a describirlo.
“¿Puede una democracia seguir siendo eficaz si sus líderes no comprenden las tecnologías que están redefiniendo el poder económico y social?”
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO: “TECNÓLOGOS AL PODER” DE ESTEVE ALMIRALL, PUBLICADO EN EL NACIONAL EL 16 DE ABRIL DE 2026.
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