La «geopolítica» de la Inteligencia Artificial marca el cierre de la cumbre del G-7: «Es ya una cuestión importante de soberanía nacional»

La inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente una tecnología emergente para convertirse en un instrumento de poder geopolítico. La decisión de Estados Unidos de restringir el acceso internacional a modelos avanzados de IA ha reabierto el debate sobre soberanía tecnológica, dependencia estratégica y competencia global, situando la IA en el centro de la agenda del G-7.

La cumbre del G-7 celebrada en Evian concluyó con una sesión dedicada a la dimensión geopolítica de la inteligencia artificial, una cuestión que ha ganado protagonismo tras la decisión de la Administración Trump de suspender la comercialización internacional de los modelos Fable 5 y Mythos 5 de Anthropic por motivos de seguridad nacional.

El encuentro reunió a algunos de los principales líderes mundiales del sector tecnológico, entre ellos Dario Amodei, fundador de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI; y Arthur Mensch, de Mistral. El objetivo fue analizar cómo promover la innovación en inteligencia artificial sin descuidar los riesgos asociados a una tecnología cada vez más estratégica.

La controversia se intensificó después de que Anthropic anunciara que las autoridades estadounidenses habían ordenado restringir el acceso a sus modelos más avanzados para ciudadanos extranjeros, independientemente de que residieran dentro o fuera de Estados Unidos. La medida supone un cambio significativo en la política tecnológica norteamericana y plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación internacional en materia de IA.

El ex primer ministro francés Gabriel Attal interpretó el episodio como una señal de que la competencia global por el liderazgo en inteligencia artificial ha entrado en una nueva fase. Según su análisis, la dependencia tecnológica de proveedores extranjeros puede convertirse en una vulnerabilidad estratégica comparable a la dependencia energética o comercial.

En la misma línea, Jordan Bardella, líder de Agrupación Nacional, defendió que la inteligencia artificial debe considerarse una cuestión de soberanía nacional y reclamó un mayor apoyo al ecosistema francés de IA, especialmente a empresas como Mistral, considerada la principal alternativa europea a los gigantes estadounidenses.

La decisión estadounidense podría abrir además un nuevo frente de tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea, que ya mantienen diferencias en ámbitos como la fiscalidad digital, la regulación tecnológica y la gobernanza de las plataformas globales. La inteligencia artificial aparece así no solo como motor económico, sino también como un elemento central de influencia política, seguridad y autonomía estratégica.

«Si el acceso a los modelos avanzados de IA puede restringirse por razones de seguridad nacional, ¿estamos asistiendo al nacimiento de una nueva carrera tecnológica comparable a las grandes competiciones geopolíticas del siglo XX?»

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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO: “LA «GEOPOLÍTICA» DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL MARCA EL CIERRE DE LA CUMBRE DEL G-7: «ES YA UNA CUESTIÓN IMPORTANTE DE SOBERANÍA NACIONAL»” DE CARLOS FRESNEDA, PUBLICADO EN EL MUNDO EL 17 DE JUNIO DE 2026.
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https://www.elmundo.es/internacional/2026/06/17/6a326b22fdddffa4018b45c7.html

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