El último tren de la red de tranvías Pacific Electric de Los Ángeles realizó su último recorrido el 9 de abril de 1961. Este sistema de transporte público fue reemplazado rápidamente por automóviles privados y autobuses diésel, en un contexto que sugiere la existencia de una conspiración por parte de empresas automovilísticas y petroleras.
La red de tranvías Pacific Electric y los “tranvías amarillos” de Los Ángeles Railway formaron el sistema de transporte ferroviario de la metrópoli durante la primera mitad del siglo XX, alcanzando su máxima cobertura y accesibilidad. Sin embargo, para mediados de la década de 1960, estos tranvías desaparecieron, siendo reemplazados por autobuses, lo que generó descontento entre los habitantes de Los Ángeles. Entre 1938 y 1950, National City Lines adquirió sistemas de tránsito en más de 25 ciudades estadounidenses, siendo financiada por empresas como General Motors y Standard Oil, que se beneficiarían de un futuro basado en gasolina y caucho. National City Lines adquirió Los Ángeles Railway en 1945, y en dos décadas, los autobuses diésel y los automóviles privados transportaron a los antiguos pasajeros de los tranvías amarillos.
En 1947, un tribunal federal acusó a nueve corporaciones y siete individuos de conspirar para controlar varias empresas de tránsito, violando la Ley Antimonopolio Sherman de 1890. En 1949, GM y otras empresas fueron declaradas culpables, recibiendo sanciones leves. La película de 1988 '¿Quién engañó a Roger Rabbit?' retrató esta conspiración, mostrando a un villano que planeaba destruir el sistema de tranvías. En 1974, el abogado antimonopolio Bradford Snell presentó evidencia ante el Senado de EE. UU., argumentando que la introducción de autobuses había alejado a los usuarios de los sistemas de trenes eléctricos, beneficiando a las empresas automovilísticas. A pesar de las acusaciones, GM no respondió públicamente, salvo por admitir su inversión en American City Lines, que se fusionó con National City Lines en 1946.
La falta de infraestructura de tránsito rápido en Los Ángeles durante la segunda mitad del siglo XX llevó a una dependencia del automóvil, con un servicio de transporte público reducido a autobuses en mal estado. Brian Ladd señala que el transporte masivo en EE. UU. había sido despojado de su atractivo, especialmente los tranvías que antes eran admirados mundialmente.
¿Cómo afectó la desaparición de los tranvías a la movilidad y calidad de vida en Los Ángeles?
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN The Guardian EL 25 de abril de 2016. Leer original
https://www.theguardian.com/cities/2016/apr/25/story-cities-los-angeles-great-american-streetcar-scandal