Juan Gabriel Vásquez y Samantha Schweblin critican el uso de la inteligencia artificial en la literatura, argumentando que carece de la capacidad de crear algo verdaderamente nuevo y que podría producir mala literatura. Éric Sadin también se opone a la IA, afirmando que "la IA apesta a muerte". Desde el lanzamiento de ChatGPT por OpenAI el 30 de noviembre de 2022, han surgido preocupaciones sobre sus efectos sociales, económicos y políticos, así como su impacto en la salud mental de los jóvenes.
La evolución de tecnologías como el fuego, la máquina de vapor, la imprenta e internet ha alterado el orden natural de las cosas, pero los grandes modelos de lenguaje (LLM) presentan un desafío sin precedentes al utilizar el lenguaje humano de manera similar a los humanos. Estos modelos permiten la comunicación y la realización de diversas tareas, desde redactar correos hasta resolver cálculos complejos.
A pesar de las críticas, algunos argumentan que la percepción de que los LLM solo repiten información es engañosa. Aunque carecen de curiosidad y su agencia es limitada, pueden generar frases novedosas. Christopher Sommerfield, en su obra "Strange New Minds", señala que los LLM pueden mostrar destellos de creatividad, aunque generalmente recurren a clichés.
Los excepcionalistas creen que las máquinas no pueden igualar la capacidad humana para crear, pero los LLM han demostrado habilidades sorprendentes en la escritura y el lenguaje. La neurociencia sugiere que tanto los humanos como los LLM funcionan como máquinas de futuros, anticipándose al porvenir mediante la asociación de ideas. Los chats de IA generativa son modelos que han aprendido de millones de expresiones humanas, permitiéndoles jugar con el lenguaje de manera probabilística.
¿Estamos subestimando la capacidad de la inteligencia artificial para innovar y crear en el ámbito literario?
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RESUMEN BASADO EN EL ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PAÍS EL 24 abr 2026. Leer original
https://elpais.com/opinion/2026-04-24/otra-inteligencia.html